Los comparaciones son odiosas. Y más cuando se usan para imitar comportamientos ajenos, lo que deriva, las más de las veces, en postureos que acaban siendo un tanto absurdos.
La nación vasca tiene conciencia de si misma, y como la tiene, existe. Tenemos derecho a ejercitar nuestra propia soberanía y, por tanto, a la autodeterminación y, llegado el caso, a formar un estado independiente. Y ese derecho, negado por el Estado y el nacionalismo excluyente español -y también por Francia-, es el mismo que han reclamado millón y medio de catalanes mendiante la "Vía Catalana". Y hasta aquí llegan todos los paralelismos, a partir de ahí, Euskadi / Euzkadi o Euskal Herria es otro mundo. Otra realidad. Y no es poco, en todo caso suficiente diferencia como para que no andemos calcando posturas y procesos.
La historia catalana no es la historia vasca. Comparten actores (España y Francia), y en ciertos momentos su historia se entrecruza y transcurre paralelamente, pero pensar que son dos caras de la misma moneda es un error que, con toda probabilidad, creará más frustraciones que provechos.
Hace 10 años, en la CAV, el Lehendakari Ibarretxe presentó y defendió una "Propuesta de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi" que contemplaba, explícitamente, el derecho de autodeterminación. Aquel plan fue presentado porque creíamos -y lo seguimos creyendo ahora- que había que avanzar en el reconocimento de la plena identidad en Europa (y en el mundo) del pueblo vasco. En aquel entonces, Catalunya estaba a otras cosas. Y la Izquierda Abertzale, hoy Bildu, también. Desde Sozialista Abertzaleak -marca parlamentaria de la IA por aquel entonces-, se apoyó con poco entusiasmo -tirando a desdén-. Tan poco, de hecho, que más bien parecía un rechazo mal disimulado. Recordar, por cierto, que Arnaldo Otegi, portavoz del grupo Sozialista Abertzaleak, leyó una carta del parlamentario y miembro de ETA fugado Josu Urrutikoetxea. Ahí es nada.
Desde 2.004 hasta ahora ha llovido mucho. Han pasado muchas cosas aquí y muchas cosas en Catalunya. Los catalanes, que antes se mofaban del Concierto Económico porque aquello era una "antigualla" (en realidad creían que la recaudación tributaria era una tarea odiosa -en ocasiones lo es-, y no supieron o no pudieron prever que, aún siéndolo, los beneficios para el país superaban lo desgradable de la tarea), han visto como la crisis económica ha dejado al descubierto lo peor de depender en lo económico de Madrid. Lo que antes era más o menos cómodo, ahora es una tortura. Sus intentos por buscar salidas a ese "agravio" han chocado, una y otra vez, con la sordera y el inmovilismo del nacionalismo español. Y de esos barros, estos lodos. La frustración ha parido éxitos indiscutibles como el de Vía Catalana.
Vía Catalana ha logrado sacar a la calle y llevar a las portadas de los periódicos de todo el mundo el grito de frustración de los catalanes. Unión en el modo de expresarse y unión en el mensaje. Al menos por ahora, en la cresta de la ola. Y la inexplicable indiferencia de Rajoy, sumada a la prepotencia jacobina de los dirigentes del PP y PSOE, han hecho el resto. Cuanto menos escuchen a los catalanes, más catalanes gritarán. Cuanto menos salidas les ofrezcan, más pedirán. Queda por saber que ocurrirá si se plantean vías intermedias.
El rotundo éxito de la inciativa ha llamado la atención -también la portada en The Wall Street Journal-, mucho, en Euskadi. Por supuesto, no ha faltado quien, de un modo un tanto oportunista, ha querido arrimar el ascua a su sardina. EH Bildu ha hecho suya la iniciativa, ha presentado un texto sin más novedad que el título -al menos en estos lares-, y se ha lanzado a la tarea de volver a liderar la vanguardia del agitpro pancartero. "Euskal bidea". ¿Y qué significa Euskal bidea? ¿Qué novedad ofrece para suponer una oportunidad diferente? ¿Cómo se articula? ¿Qué pasos propone? ¿En qué consiste exactamente? ¿Cómo solucionan la cuestión de Nafarroa? ¿Y de Iparralde? Mutis por el foro. A lo más, propone la unión de todos los abertzales.Y lo hace al mismo tiempo que lanzan mensajes como, por ejemplo, estos:
Como he dicho al principio, las comparaciones son odiosas. Vía Catalana surge en un momento concreto de la vida política, social y económica de Catalunya. Nace del trabajo de una Asamblea ciudadana que a su vez engloba a asambleas locales, a la que después se suman los partidos. Supone, en definitiva, la confluencia de diferentes sectores sociales que ante diferentes frustraciones coinciden en el desahogo, aparcan sus diferencias y colaboran en un momento concreto.
Por su parte, Euskal Bidea nace de la pura acción partidista. Es EH Bildu, viendo como se le escapa el protagonismo político al ver desplazado ese "polo de izquierdas" que pregonaba junto al PSE -pacto en Gipuzkoa y el bloqueo en el Parlamento-, el que lo crea. Es, irónicamente, lo contrario a Vía Catalana. Un intento de imitar un éxito ajeno y capitalizarlo. Es, además, una mano tendida sin credibilidad alguna. Parece más una pancarta creada para atizar al PNV que para promover la unidad de acción.
Carece de credibilidad porque carece de fondo, de cocina. Y carece de seriedad, de buena voluntad. Y, además, porque carece de buenos "padrinos". EH Bildu no es, por más que simpaticen, ERC. Bildu es, en la práctica, Herri Batasuna. Mandan quienes, hasta ayer, ejercían su matonismo en las calles de Euskadi y que, todavía hoy, siguen dejándonos perlas como los ataques a sedes políticas. Mientras con una mano se nos ofrece unión de acción abertzale, con la otra se atacan batzokis.
Las comparaciones son odiosas, principalemente, porque suele que ocurrir que más que favorecer una postura, enseña sus vergüenzas.

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