Siempre habrá quién lo justifique todo. Si se ha justificado, o relativizado, lo ocurrido durante los últimos 40 años, todo es posible. La ley del embudo: para ellos el lado ancho, para los demás el estrecho.
La coalición electoral Bildu (integrada por simpatizantes de la izquierda abertzale, EA y Alternatiba) ha conseguido colar en 19 Ayuntamientos del País Vasco y de Navarra a 24 concejales que no figuraban en sus listas en las elecciones municipales de mayo de 2011. La formación independentista está aprovechando un resquicio legal para nombrar a ediles de su máxima confianza y reforzar así el control sobre los cargos municipales. Desde junio de 2012, Bildu se ha acogido en una veintena de ocasiones al precepto legal que se aprobó en 2003 para facilitar que el PSE-EE y el PP pudieran reponer a los ediles que dejaban la actividad política porque no podían soportar las amenazas de ETA.
Es decir, que Bildu ha nombrado 24 concejales elegidos a dedo de entre gente que no se presentó a las elecciones. No iban en el tercero puesto de la lista o hacia el final, no; es que ni siquiera eran candidatos. Esto no solo es el más evidente caso de enchufismo que pueda ocurrírsenos sino que, además, es en toda regla un fraude electoral. Y, lo peor de todo, es que lo hacen aprovechándose de una ley -creada para sacar adelante candidaturas "constitucionalistas" en municipios donde la IA era mayoritaria- que criticaron y rechazaron frontalmente.
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