Estoy encantado, asombrado. Lo digo en serio, de verdad. Ha sido leer las propuestas de EH Bildu y hacerme bildurri convencido. Yo también quiero que lluevan algodones de azúcar y que por los ríos fluya chocolate. En serio, Charlie y la Fábrica de Chocolate es una película que siempre me ha fascinado.
Podría haberme puesto a pensar en dineros. ¿De dónde iba a salir todo el dinero necesario para pagar tanto edén? En Gipuzkoa, por ejemplo, tras el año largo de legislatura de EH Bildu y el cambio en la normativa fiscal hecho de la mano del PSE se ha logrado la increíble cifra de un aumento una reducción del 1'9% respecto al año anterior. ¡Sí! ¡Viva la magia! ¿Para qué perder el tiempo en planes anticrisis dirigidos a potenciar las nuevas contrataciones o a fortalecer las exportaciones? ¿Quién se puede preocupar de mejorar el concierto económico para que el IVA lo regulemos nosotros y no quede al albur de las necesidades de ingresos de Madrid? Eso son chorradas, como ha dicho Garitano. Lo importante son las grandes reformas de enorme calado como el citado cambio fiscal con resultados tan maravillosos como conseguir reducir la recaudación. Y, a partir de ahí, a construir castillos en el aire. ¿Pagar? Cuando toque pagar decimos eso de tonto el último y si te he visto no me acuerdo.
¿Quién puede no estar de acuerdo con que todos recibamos un sueldo público simplemente por ser ciudadanos? Si en Suiza se lo pueden permitir, ¿por qué no nosotros? Vale, puede que ellos tengan un PIB per capita que dobla cómodamente el nuestro (30.178 frente a sus 67.384). Incluso puede que ellos sean un paraíso fiscal (y EH Bildu hable de impuestos progresivos y tal). Si ellos lo tienen, nosotros también. ¿Y que todo sea gratis? ¿Y una jornada laboral reducida con un sueldo ensanchado? Tiempo libre a saco para hacer actividades lúdicas que además serán gratis. Joder, vaya vida. Y soberanía alimentaria, con lo que en vez de comer esa mierda de tomates que no saben a nada comeremos todo el año tomate de baserri, bien rojo y maduro. ¿Y poder comer todo el año pimientos de Gernika baratos? No habrá que andar quitándoles la gabardina ni arriesgarse a quemarse toda la laringe como si jugáramos a la ruleta rusa. Además trabajaremos justo al lado de donde vivamos, para no tener que coger el coche, ni el metro ni nada que pueda contaminar o quitar méritos a nuestros verdes paisajes. Esa es otra, las casas serán como en Marinaleda, nos costarán al mes lo mismo que un paquete de pipas de los que pagábamos en pesetas, que con el euro el toro de Facundo parece más un buey de Kobe. Casas baratas para todos. Y con un poco de suerte, dos; una junto al curro y otra en la costa, para pasar todo el tiempo libre que vamos a tener.
Joder que emoción. Ya lo estoy viendo. Esto va a ser como el país de nunca jamás. ¿Habéis visto Hook? Los niños se sientan a la mesa, vacía, y con sólo imaginar que hay comida aparece ante ellos todo un festín. Yo ya estoy practicando. Me siento en la mesa de la cocina, cierro los ojos e imagino con mucha fuerza. Es lo que Mintegi ha dicho que hay que hacer. El poder está en la mente. ¡Aiba! ¡Un dragón rosa!

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