Estoy encantado, asombrado. Lo digo en serio, de verdad. Ha sido leer las propuestas de EH Bildu y hacerme bildurri convencido. Yo también quiero que lluevan algodones de azúcar y que por los ríos fluya chocolate. En serio, Charlie y la Fábrica de Chocolate es una película que siempre me ha fascinado.
Podría haberme puesto a pensar en dineros. ¿De dónde iba a salir todo el dinero necesario para pagar tanto edén? En Gipuzkoa, por ejemplo, tras el año largo de legislatura de EH Bildu y el cambio en la normativa fiscal hecho de la mano del PSE se ha logrado la increíble cifra de un aumento una reducción del 1'9% respecto al año anterior. ¡Sí! ¡Viva la magia! ¿Para qué perder el tiempo en planes anticrisis dirigidos a potenciar las nuevas contrataciones o a fortalecer las exportaciones? ¿Quién se puede preocupar de mejorar el concierto económico para que el IVA lo regulemos nosotros y no quede al albur de las necesidades de ingresos de Madrid? Eso son chorradas, como ha dicho Garitano. Lo importante son las grandes reformas de enorme calado como el citado cambio fiscal con resultados tan maravillosos como conseguir reducir la recaudación. Y, a partir de ahí, a construir castillos en el aire. ¿Pagar? Cuando toque pagar decimos eso de tonto el último y si te he visto no me acuerdo.

