Es evidente que no ha sido Patxi López el que ha escrito, de su puño y letra, el artículo publicado en El País. A pesar del antinacionalismo vasco que supura, de la prepotencia condensada y de la clara superioridad en que se ve a si mismo, el escrito no es del lelo de Coscojales.
Aún así, al analista político (y en este caso también "negro" o "prostituto", por prestar su pluma a firma ajena) le ha salido un churro vago, falaz y absurdo.
Espero que con los retoques quede algo mejor.
Conviene ir haciéndose a la idea. Los votantes nacionalistas (no españoles) de Euskadi y Catalunya no solo no han disminuido desde la transición, sino que además actualmente los parlamentos de ambas CCAA cuentan con, en el peor de los casos, 2/3 de representación nacionalista no española. No se han conformado con aceptar el juego de recoger las migajas que el gobierno español les iba dando, sino que siguen exigiendo el derecho a decidir por si mismos que como sociedades adultas les corresponde, tal y como hacían sus padres y abuelos. Tras ser mayoría durante todos los períodos democráticos y gobernar durante la mayoría de ellos, quieren dejar de estar subyugados a la minoría españolista que impone su visión por la fuerza del estado. Ejercito incluído.
Aún así, al analista político (y en este caso también "negro" o "prostituto", por prestar su pluma a firma ajena) le ha salido un churro vago, falaz y absurdo.
Espero que con los retoques quede algo mejor.
Conviene ir haciéndose a la idea. Los votantes nacionalistas (no españoles) de Euskadi y Catalunya no solo no han disminuido desde la transición, sino que además actualmente los parlamentos de ambas CCAA cuentan con, en el peor de los casos, 2/3 de representación nacionalista no española. No se han conformado con aceptar el juego de recoger las migajas que el gobierno español les iba dando, sino que siguen exigiendo el derecho a decidir por si mismos que como sociedades adultas les corresponde, tal y como hacían sus padres y abuelos. Tras ser mayoría durante todos los períodos democráticos y gobernar durante la mayoría de ellos, quieren dejar de estar subyugados a la minoría españolista que impone su visión por la fuerza del estado. Ejercito incluído.
Conviene ir haciéndose a la idea.
Los nacionalistas españoles que viven en Euskadi y Catalunya jamás aceptarán una
democracia en la que ellos no impongan su visión. Nuestros españolistas en
Euskadi y Catalunya siempre han esperado que el tiempo y un autogobierno
incompleto e incumplido templasen las ansias de libertad que pudieron
ilusionarse en los primeros años del postfranquismo. Han roto definitivamente
el velo de ambigüedad con el que se movieron durante los primeros años de
recuperación de la democracia, cuando por ejemplo parte de lo que hoy es el PSE
pedía el derecho de autodeterminación, para volver al planteamiento de la Una,
Grande y Libre de sus padres y abuelos. Tras haber fracasado en la imposición de
su universo referencial desde el poder alcanzado mediante ilegalizaciones y mentiras,
han determinado ahora que no teniendo
forma a medio plazo de dominar Euskadi y Catalunya, es necesario destrozar el
sistema.
Esta es la realidad que vamos a
tener que gestionar quienes defendemos un Estado propio en el que la voluntad de
decidir lo que somos, con iguales derechos que los nacionalistas españoles,
haga compatible, por primera vez hasta ahora, el reconocimiento efectivo de las
diferentes identidades nacionales que existen en su seno. La colisión anunciada por
Artur Mas entre los barcos de la legitimidad de la mayoría parlamentaria
catalana conformada por CiU y ERC y la imposición constitucional va producirse
inevitablemente. Y no por fatalidad, sino porque las dos fuerzas principales
del nacionalismo español han decidido propiciar ese desgaste del sistema
democrático para llevar a la práctica un designio de unidad en lo universal que
llevan inscrito en su ADN.