Estoy convencido de que la mayoría
de los que tenemos más de 20 años tenemos grabada a fuego esta popular melodía
en nuestra memoria. Cada navidad la marca de turrones El Almendro nos bombardeaba con la pegadiza y machacona sintonía que acompañaba las imágenes de un joven
volviendo a casa, precisamente, para Navidad. Eso sí, no recuerdo haber visto
en la mesa uno de sus productos en la vida. Sonar nos sonaban mucho, pero en el
carrito de la compra no caían nunca.
En la misma línea, lo que queda
de Aralar ha vuelto a casa de la mano de Zabaleta. Y ha vuelto, como no,
acompañado de la también popular y machacona melodía de la autodenominada
Izquierda y Abertzale. ¿Adivinan? Sí, los presos en versión jóvenes idealistas.
Aligerando el peso
Zabaleta se libró primero de lo
que le estorbaba para la vuelta a casa. Iba en moto y no podía lleva mucho
equipaje. Se libró de NaBai, de Ezenarro y de Iratzarri. La coalición que tan
bien funcionaba en Nabarra molestaba sobremanera a la IA, era la competencia; Ezenarro
le molestaba a él, era su competencia; e Iratzarri… en Iratzarri cometieron el
error de pensar por sí mismos. Y eso, en el régimen estalinista de la
IA se lleva muy mal.


