sábado, 16 de marzo de 2013

LA SOCIALIZACIÓN DE LA CULPA O LA RESPONSABILIDAD DILUIDA

Dicen que la historia nunca la escriben los vencidos. Quizá por ello, la autodenominada Izquierda Abertzale se está ejercitando a fondo para evitar que la derrota de su apuesta por la violencia conlleve también su derrota política absoluta. 

Oldartzen

En los 90, ante la evidencia de que las acciones de ETA no conseguían nada, en el MLNV optaron por llevar a la práctica la ponencia 'Oldartzen'. Es decir, la socialización del sufrimiento. Por un lado, hacer objetivos de ETA también a políticos, profesores o periodistas. Y, por el otro, que el sufrimiento que causa la violencia se extendiera a todos los rincones de nuestro país. Así surgió la kale borroka, la violencia indiscriminada en la calle y el acoso brutal y continuado a cualquiera que no se plegara a sus tesis. Se encargaron de ello no solo los activistas de la propia banda terrorista, sino muchos de los cuadros de los que disponía el MLNV en sus diferentes frentes: periodístas afines, partidos políticos, organizaciones juveniles, asociaciones de muy diversa índole, etc. Curiosamente, muchos han apuntado a que uno de los principales defensores de la ponencia 'Oldartzen', y por ende de sus consecuencias, era ni más ni menos que Rufi Etxeberria, preboste en la actualidad de la IA y miembro de la ejecutiva de Sortu. 

Si sus presos sufrían, los demás también teníamos que sufrir. 
El fin de esa 'socialización del sufrimiento' no era otro que hacer insoportable la vida en todo nuestro pequeño país. Para todos. Si sus presos sufrían, los demás también teníamos que sufrir. Si el estado no cedía ante la presión de sus bombas, tendría que ceder ante la presión de una sociedad extenuada que quería la paz. A cualquier precio. A su precio.

Y fracasaron. La sociedad se cansó más de ellos que de ninguna otra cosa. Y el estado no solo no cedió, sino que apretó más, bordeando e incluso sobrepasando los límites. Llegaron las ilegalizaciones, el ahogo económico, el fin de la solidaridad internacional, el agotamiento interno, el todo es ETA, etc. Y de ahí no les quedó más remedio que la apuesta por una nueva estrategia: la paz.

El alto el fuego. Los verificadores. Aiete. La entrega de las armas. Amaiur. EH Bildu. Sortu. Otegi Mandela. Noruega. El pretendido, y pretencioso, frente "de izquierdas". Nada de todo esto tiene sentido si no se reescribe la historia. La nueva estrategia no puede funcionar si no se construye una realidad alternativa.

Socialización de la culpa

Igual que en los 90 pretendían que la sociedad y todos los agentes políticos y sociales (partidos, sindicatos, medios de comunicación, gente con capacidad de influencia en la sociedad, etc) compartiesen el sufrimiento, ahora necesitan que todos compartan la responsabilidad. Si antes socializaron el sufrimiento, ahora socializan la culpa. Un conflicto entre iguales. La historia de un conflicto en el que todas las partes causaron daño por igual. Un conflicto en el que todas las partes sufrieron por igual. El MLNV, el estado, el PNV y el resto de partidos políticos, aquellos que no nos unimos a sus manifestaciones, el que no votó a HB, etc. Si todos son iguales, no hay nada que reprochar. Si todos son culpables, todos son inocentes. Borrón y cuenta nueva.

En ello andan y se esfuerzan. Desde las coaliciones donde partidos políticos que aportan una cantidad ridícula de votos pero importantes dosis de legitimidad democrática consiguen una desorbitada cantidad de representación institucional hasta comunicados de ETA disculpándose por los "daños colaterales" causados. Desde la  amable Mintegi  a Arnaldo 'Mandela' Otegi. Un vestido de seda para la mona.

ETA: "gatazkan inolako ardurarik izan gabe erakunde armatuaren ekinbidearen ondorioz kaltetuak izan diren herritar guztiei"

Ahí tenemos las declaraciones de la portavoz de Bildu en Gasteiz al hilo de la Ponencia para la Paz: "Es necesario hacer una revisión crítica del pasado, donde todas las personas protagonistas y todas las que han sufrido las consecuencias del conflicto puedan tener cabida". Puro sarcasmo.

Y ahí está también la surrealista disculpa de ETA: "gatazkan inolako ardurarik izan gabe erakunde armatuaren ekinbidearen ondorioz kaltetuak izan diren herritar guztiei" 1. Vamos, daños colaterales, de los de toda la vida, causados en lo que denominan, como si tal cosa, "gudu-zelaian" 2.

Y la última novedad, por llamarlo de alguna forma, es la intervención de Laura Mintegi en el Parlamento Vasco diciendo que 'las víctimas de origen político, como el socialista Fernando Buesa,  eran evitables.' Vamos, que la culpa de la muertes no es del que le pegó un tiro ni del que decidió que había que liquidarlo. Ni mucho menos de quien apoyaba ese asesinato. La culpa es de los políticos, que no lo evitaron. Dos pájaros de un tiro, introducen la consigna y se cargan, de momento, una Ponencia para la Paz en la que sus términos no mandan (y ello con la entusiasta ayuda del PP).

Responsable de su propio pasado

Que ETA nos deje en paz está bien. Que la IA se dedique a hacer política sólo en las instituciones, también. Que eso sea por convencimiento o por estrategia nos puede parecer mejor o peor, pero sea como sea, si sirve para avanzar, bienvenido; al fin y al cabo, lo único que se puede exigir en democracia es un comportamiento, no un convencimiento. Y sí, también los gobiernos tendrán que dar pasos y aportar. Pero cada uno ha de hacerse, política y socialmente hablando, responsable de su propio pasado.



1: "a todos los ciudadanos sin culpa alguna que han sido perjudicados a consecuencia las acciones de la organización."
2: "en el campo de batalla".

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