Los "socialistas", si se puede definir así a quienes viven con sueldos que pasan de los 100.000 euros, viven en buenos pisos y se mueven en coches alemanes, piden ahora una coalición PNV-PSE al estilo de la de 1987-1991.
En política, y en general en todas las relaciones humanas, ni la venganza ni el rencor son predisposiciones recomendables. Dada la situación económica y social que atraviesa Euskadi hoy, menos que nunca, es hora de dejarse llevar por "lo que te pide el cuerpo". Pero hace poco más de tres años Patxi López, y todo el PSE de su mano, llegaron a la lehendakaritza de la forma que llegaron, y tampoco podemos ahora olvidarlo y hacer borrón y cuenta nueva. Llegaron mintiendo, gracias a leyes con clara intencionalidad política y se instalaron con toda la chulería de quien por el mero hecho de llamarse socialista se cree mejor que los demás. Una chulería que pudimos ver en el pseudodebate electoral en la figura de Patxi López y que hemos podido ver en Ares y en otros tantos socialistas estos años. Y han "gobernado" desde el reproche y el insulto. Todo ha sido una constante de ataque al PNV y a todo lo que en la sociedad e instituciones oliera a vasco no español. EiTB, Ertzaintza, etc. Incluso hemos visto como hacian un boicot activo desde las insitituciones que controlaban a la prensa no afín. Y así han llegado incluso a la campaña electoral, con esos vídeos en internet basados en insultar y degradar al opositor político, siempre desde la cobardía de no firmar.
Pero el domingo 21 les devolvió a la realidad de sopetón. Representan lo que representan, y ni siquiera juntando sus votos a los del PP y a UPyD llegan a igualar los que obtuvo el PNV. Cuatro años de gobierno en la CAV, 40 en Madrid, el control casi absoluto de toda la prensa, leyes manipuladas, etc... Y en 2012 los nacionalistas españoles tienen un escaso tercio de parlamentarios en Gasteiz.
Así las cosas, ahora sí, llegan voces desde el PSE, como Ramón Jauregi, clamando por una unión PNV-PSE. En 2009 Patxi López negó incluso tener nada que hablar con Ibarretxe, y ahora exigen coalición. Entonces no les hacía falta y siendo segundos se veían totalmente legitimados a obviar la existencia de una fuerza política que les había sobrepasado, con mucho, en votos y escaños. Y se retrotraen a 1987. Viven en otro mundo. ¿1987? No estamos en 1987 (las elecciones fueron en el 86). Y no estamos en esa época para nada. Entonces el PSE incluso superó en escaños, que no en votos, al PNV, gracias a la entonces reciente escisión. Entonces ETA atentaba cada vez que podía. Entonces la prioridad era el fin de la violencia. Entonces el PSE no pactaba con la Izquierda Abertzale con el único fin de maquillar sus cuentas y dejar un estropicio aún mayor al siguiente en entrar, como han hecho en el Consejo Vasco de Finanzas esta misma semana. Entonces no había un parlamento con tantas posibilidades como el actual. Ese pacto hoy no tiene sentido, las cosas son totalmente diferentes.
Con estos precedentes, llega como decía Ramón Jauregi y nos dice que considera que un acuerdo "transversal" sería la mejor alternativa para mejorar la fiscalidad, sostener los servicios públicos, aumentar las exportaciones, ajustas las cuentas públicas y crear empresas y empleo. ¿Y hasta el 21 de octubre qué? Alguien podría pensar que ahora que el PSOE no tiene donde "asentar" a los suyos, (ni alcaldías, ni diputaciones, ni gobierno vasco, ni gobierno central), le ha entrado la necesidad de "acordar".
Con estos precedentes, llega como decía Ramón Jauregi y nos dice que considera que un acuerdo "transversal" sería la mejor alternativa para mejorar la fiscalidad, sostener los servicios públicos, aumentar las exportaciones, ajustas las cuentas públicas y crear empresas y empleo. ¿Y hasta el 21 de octubre qué? Alguien podría pensar que ahora que el PSOE no tiene donde "asentar" a los suyos, (ni alcaldías, ni diputaciones, ni gobierno vasco, ni gobierno central), le ha entrado la necesidad de "acordar".
Si el rencor no debe ser argumento para dirigirse en política, tampoco la amnesia o ni cerrar los ojos es válido. No se trata de no hablar con el PSE, es simplemente que los actuales dirigentes del PSE han demostrado, sobradamante, que no son de fiar, no son responsables y que con ellos es mejor no ir ni a heredar. Además, en cualquier caso, tal y como ha quedado configurado el parlamento, está claro que esa misma pluralidad de la sociedad que hemos visto reflejada en los resultados electorales va a tener su espejo en un parlamento con amplias posibilidades de acuerdos. Como ya dijo Iñigo Urkullu, a él le gusta bailar "suelto", que no quiere decir bailar sólo, pero tampoco "prisionero".

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