El martes se reunieron PNV y EH Bildu en la ronda de contactos
inmediatamente posterior a las elecciones convocada por Urkullu de cara a
un primer acercamiento entre partidos con representación parlamentaria.
EH Bildu, coalición electoral con 4 partidos en sus filas, fue a la
reunión con una delegación autorizada y acordada, es de suponer, por
esos cuatros partidos. Y también es de suponer que lo que dijeron y
plantearon durante la reunión y el análisis posterior que hicieron
también estaba pactado por los cuatro partidos que forman la coalición.
Pues parece que no.

Al término de la reunión Laura Mintegi, que fue cabeza de lista de la coalición y una de las tres personas que acudió a la reunión en Sabin Etxea (junto a Peio Urizar y Hasier Arraiz), salió diciendo que había grandes coincidencias y posibilidad de llegar a acuerdos amplios. Todo era guay, cordial y nada producía un "pero" significante. Además, desde la coalición no ocultaron que valoraban muy positivamente la propuesta de facilitar la aprobación de los diferentes presupuestos de las instituciones. Y así estaban las cosas hasta que ayer salió Aralar, una de las cuatro patas de la mesa, criticando esa propuesta y valorándola muy negativamente.