Mientras aquí andamos en plena precampaña electoral, con un Iñigo Urkullu liderando y haciendo propuestas y desgranando su programa electoral, un Patxi López desesperado porque aquel le entre a la gresca y un PP y Bildu abslutamente desaparecidos, en Catalunya parece que sea han puesto serios con su tema.
Siempre me ha parecido que los catalanes se han mostrado más pacíficos y menos incómodos en el estado español. Incluso hubo propuestas de que en una Catalunya indepediente se compartiera jefe de estado con España, en la figura del rey como "Conde de Barcelona". En cierto modo entendía que a ellos les iban bien las cosas y que al fin y al cabo la pela es la pela, que dice el prejuicio. Eran el motor económico e incluso el centro intelectual y tan a gusto. De hecho, simpre se ha dicho que Barcelona era la ciudad más europea del estado. Orgullos y contentos.
