Abandonar el Congreso hasta que los dos grandes partidos estatales
cambien. Hasta que los corruptos dejen sus cargos y escaños. Y en caso necesario hasta
que se convoquen elecciones si es necesario. Y creo que debería ser así no solo
como ciudadano que se lo exige a sus representantes, sino también y más
egoístamente, como afiliado a un partido que considero honrado y que creo que o
bien rompe esa imagen de corporativismo o bien acabará cayendo en el mismo saco
que los corruptos a ojos de toda la sociedad. ¿Y entonces qué? ¿En manos de
quién quedará la cosa pública?
Los políticos en el estado
español están mal vistos y con razón. Los casos de corrupción llevan
sucediéndose ininterrumpidamente desde el 1º día de la tan cacareada
transición. No voy a relatarlos todos porque alguien se ha tomado ya la
molestia de escribir un artículo con todos los casos en la Wikipedia. Y es
acojonante. Por otro lado, la imagen de impunidad está totalmente instalada.
Porque, en gran parte, es así.
La última noticia, que no será la
gota que colme el vaso porque este hace tiempo ya que derrama y de momento
parece que no pasa nada, es la publicación en El País de los cuadernos de
Bárcenas donde se reflejan los pagos irregulares que este hizo a prácticamente
toda la cúpula del PP: Rajoy, Cascos, Cospedal, Rato, Arenas, Acebes, Oreja,
etc…