viernes, 7 de febrero de 2014

SANTA ÁGUEDA DEMODÉ

En el cuento titulado 'El traje nuevo del Emperador',  Hans Christian Andersen desnuda a un emperador al que unos estafadores han convencido de que únicamente las personas de alta cuna son capaces de ver el traje que no lleva. La corte y el pueblo llano callan ante las vergüenzas de su señor, no vayan sus vecinos a pensar que son de baja condición.

Algo similar le ocurre a Iñaki Unzueta, que aprovechando una foto en la que varios jeltzales gipuzkoanos salen vestidos de baserritarras, nos vende un imaginario traje de pueblerino esencialista que todos los que aspiran a presentarse como ciudadanos del mundo –y nunca salen de su terruño mental- se apresuran a corroborar, pues ninguno quiere ser tomado por aldeano ni cateto.

Celebrar Santa Águeda, vestido de casero, es antiguo, retrógrado y etnicista. En resumen, no es moderno. Y lo que no es moderno, no mola y además excluye. Para ser moderno, con pedigree, tienes que sentarte en un sofá orejero demodé, ponerte los cascos más grandes que encuentres en la Fnac y tararear lo último de Vetusta Morla. Eso y despreciar lo que a tu al rededor huela a mainstream. Y así, siendo muy moderno, molas.



En fin, que Dios -o Fortuna- nos guarden de los modernos ciudadanos del mundo con ínfulas de predicador. De los trikitilaris ya nos guardamos solos. 

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